lunes, 13 de diciembre de 2010

La hipocresía, la falta de Unidad, la discriminación, la xenofobia, TAMBIÉN SON REPRESIÓN.

Los hijos de Villa Soldati.
Mati Grether (compa militante)

Varias personas murieron y otras decenas están heridas en una pelea de pobres contra no tan pobres en el predio que ocuparon cientos de familias en Villa Soldati, Capital Federal. El lugar es un baldío olvidado que dicen llamar espacio público, hace años que esta abandonado, se utiliza como basural y depósito de chatarra, eso es lo que los hipócritas dicen defender de una amenaza extranjera.

La lucha y la tensión por un pedazo de tierra donde vivir esta latente y aparecen varios factores que cambian la opinión de las personas que lo ven de afuera.

Uno de ellos es el racismo, no es mas que construcción social, nadie nace racista se forma con opiniones de personas que creen ser superiores o mas capaces en algún sentido practico de la vida.

El desprecio, el fariseísmo, tratándolos de ladrones siendo el 97% de los presos en cárceles de nacionalidad Argentina, cuando los grandes asesinos de conciencias no “usurpan” terrenos, están participando en política y toman las decisiones de la vida de todos nosotros.

Ante el reclamo de vecinos diciendo que se vayan a sus países de orígenes, pido memoria para recordar que cuando llegaron nuestros abuelos o bisabuelos de Europa a Buenos Aires llegaron sin nada, heridos en el alma por las guerras sin dinero y con hambre, esta tierra les dio asilo.

No escuche a nadie diciendo que se vayan las empresas europeas que nos roban miles de millones de dólares. Acaso se trata de pegarle a los más débiles (eso es fácil). Pero tengamos memoria, pido memoria para recordar que fueron los hermanos bolivianos los que lucharon en el Norte, en el Alto Perú junto a lideres sudamericanos para la independencia de la patria de la tiranía española. Si hablamos de derechos, por herencia les pertenece a ellos, los que hoy queremos expulsar. Pido memoria y disculpas a el hermano pueblo de Paraguay por la matanza y destrucción de su país allá por la década de 1860 cuando Argentina junto a otros aliados mataron mas de un millón de paraguayos dejando su país en la ruina y miseria.

Hoy los queremos correr de un baldío, no tienen nada, pero nosotros somos los civilizados, gente de bien que decide sobre los derechos de los demás.

Siento vergüenza por los comentarios xenófobos en las redes sociales, de los que tienen unos pesos en una cuenta del banco y creen tener derecho a tratar con desprecio y desdén a seres humanos que muchas veces contratan en sus negocios y les pagan monedas, mas vergüenza siento por los que no tienen nada y le ponen un comentario a favor y un me gusta.

Los hijos de Villa Soldati somos muchos, cuanto mas los ataquen mas los tenemos que defender.



A continuación dejo unos relatos de alumnos de la escuela 15 que cursan el quinto grado y sus padres son los famosos “Okupas”


Melanie reaparece hoy en la escuela, después de una semana, y cuenta que su mamá y su papá, costureros de 20 horas por día, decidieron ir por un pedazo de tierra porque ya no aguantan más pagar el alquiler de $800 por las dos míseras piezas del hacinamiento donde viven con sus 5 hijas en la Villa Cildáñez. Dice que el dueño les cobra además $10 por cada día que se atrasan en la renta. "Y encima dice que es cristiano", sentencia.



Mónica cuenta que su madre resistió todas las tinieblas de la noche desde el viernes en la precaria carpa que se armó con sus manos de obrera. Ayer no durmió bajo la lona: se la prestó a otra madre que aguantaba el viento con su niña aferrada al pecho. Y hoy en la clase Mónica nos pregunta a todos, juro que textual: "yo no entiendo porqué la policía en vez de estar defendiendo a la gente se dedica a perseguir y matar a sus hermanos".



Aylén ya no tiene miedo. Está acostumbrada porque los domingos recibe el amanecer en La Salada, contando las monedas que le dejó el fin de semana. Siempre callada, hoy se desviste las vergüenzas para explicarnos que no hay robo y sí necesidad.







America Latina libre y unida.



Matias Grether

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